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martes, 8 de julio de 2014

Reflexión de Breaking Bad. ¿Por qué nos volvemos malos?


Acostumbra a pasar en la vida real que una persona totalmente norma y corriente se va volviendo en un cierto período de tiempo más malvada. Más mala.
Esto también se ve en muchas películas y series. Entre todas ellas quiero remarcar una en particular, cuyo fenómeno explicado es contenido en el propio título de la serie: se trata de Breaking Bad ("Volviéndose malo".

Breaking Bad es una serie producida por el canal estadounidense AMC creada por Vince Gillian y protagonizada por el increíble actor Bryan
Cranston y Aaron Paul.
Trata sobre un profesor de química al que le diagnostican cáncer de pulmón,. Entonces decide ponerse a fabricar metanfetamina, una droga, para que cuando él no esté su familia tenga dinero. Éste, al menos, es el motivo inicial, ya que al largo de la serie sus razones para fabricar droga van pasando a ser menos honestos y bondadosos.

Breaking Bad refleja muy bien la evolución de alguien totalmente normal a alguien especial, sobretodo por su deseo de controlarlo todo. Este cambio es más fácil de producirse de lo que parece. El más mínimo cambio en los acontecimientos de la vida de una persona pueden transformarlo en alguien malvado.

El principal motivo de hacer malos actos considero que es, irónicamente, el hecho de recibir malos actos. En este planteamiento también incluyo el hecho de recibir mala suerte por parte de la persona en cuestión. La rabia y la frustración al pasar algo malo a alguien, así como el posible rencor y deseo de venganza cuando el mal acto es provocado por terceros, origina sentimientos malos en la persona.
Aun así, los malos acontecimientos también ayudan a una persona a ser más fuerte, ya que se ve obligada a luchar contra tales hechos. La fuerza inicial que tenga alguien es lo que determina si ésta tiende a la maldad o a más fuerza. Y con fuerza no me refiero a fuerza física, sino a fuerza psicológica y espiritual.

Otro motivo por el cual la gente puede volverse "mala" vendría a ser el deseo de aceptación y de encajar en algún sitio. Este fenómeno en mi opinión ocurre más en jóvenes, chicos que quieren ser reconocidos dentro de un grupo de amigos o banda callejera cuyos intereses son más malvados que el joven en cuestión. Del mismo modo puede ocurrir en adultos que, por ejemplo, entran en un nuevo empleo donde los modales son muy groseros para él.

Por último, un motivo también es el hecho de poder llegar a más y el hecho de tener más. Ambos en la misma medida, pueden convertir al más santo en un diablo. Cuando alguien ve que puede conseguir total éxito pero que para hacerlo tiene que ser malo, tiende a ceder, ya que prefiere esto que conservar sus valores iniciales pero vivir en la miseria.
También ocurre viceversa. Cuando alguien consigue el éxito y ve que con tal poder puede hacer más cosas que antes, con mayor libertad, es cuando alguien se vuelve más malo que anteriormente. La conocida frase "El poder corrompe" está ligada a este último hecho.

El caso de Breaking Bad englobaría todas las situaciones anteriores, de un modo que entretiene al lector y convierte esta serie en la actualmente considerada mejor serie de la historia.

Mi reflexión final es que las personas debemos siempre procurar no dejarnos llevar por las tentaciones que conducen a la maldad. A veces puede ser difícil, a veces no tanto, pero siempre debemos tener en cuenta qué es lo que está bien y lo que no. Todos los casos enmuerados anteriormente puedne ser perfectamente viables sin necesidad de volverse malvado, todo depende de cada persona. Todo depende de nuestro espíritu, de nuestro valor, de nuestra fuerza. Y, insisto, cuando digo fuerza no me refiero a la fuerza física.

No olvidemos tampoco el principio chino del ying yang: todo lo bueno tiene algo malo y viceversa.
Gracias por leer.

Imagen extraída de la página web: http://es.123rf.com/imagenes-de-archivo/diablo.html

lunes, 7 de julio de 2014

Lo que posees acabará poseyéndote

El otro día vi una película por segunda vez, una que me gusta especialmente (si
no no la habría vuelto a ver supongo). Se llama el Club de la Lucha, dirigida por David Fincher y basada a su vez en la novela homónima de Chuck Palahniuk. Aparecen estrellas del cine tales como Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter. Trata sobre un hombre que lleva una vida de lo más normal, ligada al consumismo, y que padece de insomnio.Logra curarlo liberando sus emociones en grupos de ayuda para enfermedades. Cuando ve que una mujer asiste de manera farsante igual que hace él, el insomnio vuelve. Entonces conoce a Tyler, otro hombre que lleva una vida libre y autosuficiente, contraria a la del protagonista. Después de perder su piso en una explosión el protagonista va a vivir con Tyler, y empieza a vivir como él. Juntos crean el club de la lucha, donde todo tipo de hombres van a liberar sus emociones más agresivas y donde todos adoptan una filosofía
común. No sigo por no haceros spoiler del final (muy bueno, por cierto).


Y, ¿por qué os estoy contando esto? ¿Qué tiene que ver con el título de la entrada?
Hay una escena, donde el protagonista y Tyler están sentados en un bar, en la cual el protagonsita expresa su tristeza tras haber perdido todos los objetos de su piso. Entonces Tyler dice: "lo que posees acabará poseyéndote". Se trata de una frase anti materialista y anti consumista que rompe con los esquemas preestablecidos de la sociedad de hoy en día. Porque nosotros no nos damos cuenta, pero tenemos una necesidad oculta en nosotros de tener objetos, y un extraño aprecio muy natural a dichos objetos. Es un aprecio diferente al que sentimos cuando algo nos transmite recuerdos o al que notamos cuando alguien nos da un regalo. Es el conformismo provocado por un nivel de vida alto, provocado por todos los objetos que tenemos en nuestra posesión, provocado por todo el dinero gastado en dichos objetos y el que aún no hemos usado.
La sociedad actual, generalizando, tiene una meta: tener. Algunos países y algunas minorías de personas tienen la meta que yo considero correcta: ser. Ser y ser feliz. Porque hay una idea errónea basada en que cuanto más tenemos más felices somos. Y esto es incorrecto, y lo demuestro remarcando el hecho de que muchas personas de países en vías de desarrollo son más felices que gente que vive en mansiones a lo alto de las colinas de Hollywood Hills. Esta necesidad de comprar, este consumismo, no existe así porque sí. Existe porque unas pocas personas (en comparación con el total en todo el mundo) explotan a las demás y se benefician del dinero de la población. Quieren que compremos porque ese dinero llegará de manera indirecta a ellos. Ellos están en lo alto del capitalismo y les favorece nuestras intenciones consumistas. Se trata de una manipulación de la mente, hecha a base de influencias instauradas durante nuestra infancia. Aunque ya hablaré en otra entrada de ello, la frase que habéis leído (supongo) en el título de la entrada se refiere totalmente a esto.
Imaginad por un momento que todos vuestros objetos desaparecen en medio de una explosión como le pasa al protagonista del Club de la Lucha. Nos sentiríamos tristes, es verdad, pero porque estamos acostumbrados a una forma de vida basada en el consumismo. Y no culpo a nadie, yo mismo vivo en medio de cosas. Pero debemos tener claro la prioridad y lo que realmente es importante: la felicidad y la igualtad de todos. No debemos olvidar que mientras nosotros vivimos con un gran número de objetos hay gente en el mundo que apenas puede permitirse un bocado de carne.
 Yo mismo puede que sea un hipócrita por estar escribiendo esto en lugar de ir a países más pobres a ayudar (en algún momento u otro espero tener la oportunidad de hacerlo) pero espero que gracias a estas frondosas líneas pueda convencer a vosotros lectores de qué es lo justo y lo que no, de lo que importa en la vida y de las maneras como podemos mejorar el mundo. Todos juntos.