Mostrando entradas con la etiqueta Consumismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Consumismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de marzo de 2017

Prisiones en forma de pantalla



En mi anterior entrada en realidad quería hablar de este tema, pero me fui por las ramas como de costumbre y lo acabé convirtiendo en una entrada diferente.

El poder.
¿Quiénes están en el poder?

Nuestro alcalde.
Nuestro presidente.
Nuestro rey.

Nuestra ONU. Los estadounidenses, yankis o gringos.


Ellos son el poder. La cúspide
de un estado capitalista que necesita la desigualdad económica y social para seguir adelante.

Muy pocos están en lo alto de la pirámide. Pero, ¿por qué se sostiene este modelo?



Os lo diré.
No.
Os lo enseñaré.
Ajustad el brillo de la pantalla al mínimo. Miradla.
https://pixabay.com/
2

Ya lo tenéis.
El poder es como un titiritero que nos controla a todos como si fuéramos marionetas.
Y lo hace hipnotizándonos con esos espejos negros que encontramos en el ordenador, la televisión, el teléfono móvil, la tableta...


Llenan todos esos aparatos con publicidades que te prometen un mundo cómodo. Un mundo de bienestar.
Y lo hacen enseñándonos películas que nos quieren obsesionar, o anuncios que muestran a gente feliz por haber comprado un reloj nuevo, o sistemas operativos que ofrecen una falsa autonomía a quien lo usa.




Nos encadenan como si fuéramos prisioneros mediante tantas imágenes. Es muy fácil quedarse embobado mirando, por ejemplo, un partido de fútbol o una película de superhéroes.
Así el poder nos tiene controlados y se aseguran que no tendremos ideas en contra de este sistema.

Además, desde pequeños nos encierran en unos valores que ellos consideran "buenos". Nos muestran que la belleza está en la delgadez o el músculo, que la heterosexualidad es el modo de pareja "normal", etc.

https://pixabay.com/
4









Y, cuando alguien empieza a cuestionarse el mundo en el que vivimos, aparece un anuncio por televisión donde hay una pareja muy contenta por haber ido de compras a unos grandes almacenes. Y piensas: Es verdad, no tengo que preocuparme. 

No digo que no seáis felices. Faltaría más que por culpa de estos engaños encima tuviéramos que estar tristes.
Solamente opino que tenemos que tener la mente abierta. No dejarnos convencer por la primera imagen que nos pongan delante. Dudar. Dudar de lo que nos dicen y informarnos sobre si hay algo más a parte de este sistema en el que vivimos.
Porque lo hay. Hay otras maneras de vivir que nunca salen por televisión. Otra gente en otras realidades que no acostumbran a contarnos.


Fotos 2 i 4: https://pixabay.com/


lunes, 7 de julio de 2014

Discurso de "El Club de la Lucha": ¿Qué somos?

En la película "El Club de la Lucha", de la cual he hablado en otra entrada, aparece un discurso hecho por Tyler Durden de carácter anti materialista, reivindicativo y también con cierto pesimismo, sobre la vida y nuestro papel en ella.
He aquí el discurso (en alta definición):



En youtube: https://www.youtube.com/watch?v=IjYzcLo_hh4


"Quiero en el club de la lucha los más fuertes y más listos de la zona. Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas.
La publicidad nos hace desear coches y ropas; tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. 
Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos, y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos muy, muy cabreados."

¿La fuerza es belleza? Modelos atractivos para la sociedad

Seguro que todos los chicos, generalizando, que estáis mirando esto (no pretendo ser sexista, pero este es el hecho; ojalá pudiera decir "chicos y chicas") habéis pensado alguna vez que siendo más fuertes serías también más guapos en general y más atractivos para las chicas o chicos en caso de los homosexuales.

Y mi pregunta es: ¿por qué?
Los modelos de belleza actuales en la sociedad son muy malos para las personas que inconscientemente los siguen (es decir, casi todas). En el caso de las chicas se considera que una chica es atractiva cuando ésta es delgada y con "curvas". Esto ha sido el origen de casi todos los trastornos alimentarios tales como la anorexia y la bulimia.
En el caso de los chicos, el modelo de atractivo es un chico fuerte. Esto resulta en un sentido beneficioso pues obliga a los hombres a ejercitarse, lo cual mejora su salud.
Por otro lado, el hecho de que los hombres se obsesionen con un cuerpo que muchas veces es muy difícil de conseguir por la constitución de tal cuerpo también provoca problemas. Muchos hombres toman suplementos alimentarios como proteínas o multivitamínicos con tal de ser más fuertes. Otros directamente toman esteroides. Todas esas sustancias son perjudiciales para el cuerpo cuando se toman en la medida incorrecta, y muchos problemas metabólicos ocurren por culpa de esto.
Además, el deseo de parecer un hombre con unos abdominales como chocolate provoca también trastornos como la vigorexia (te ves flojo cuando en realidad estas muy corpulento).


Y vuelvo a la pregunta: ¿por qué todo esto?
La verdad es que yo tampoco entiendo muy bien por qué la gente quiere parecerse a los cuerpos que aparecen en los anuncios de Calvin Klein o Intimissimi.
Y aquí tenemos la respuesta. Durante toda la vida hemos visto cuerpos "perfectos" en la televisión, en los anuncios publicitarios y en el cine. Esto ha provocado que el ideal de belleza sea diferente en la sociedad actual, desde hace cientos de años. Antes las mujeres más gordas eran más bellas ya que esto significaba que estaban mejor cuidadas y bien alimentadas, y llevaban un nivel de vida más alto. 
Todos nosotros somos influenciados por lo que vemos durante la vida, y este caso no es una excepción.
Las empresas de cosméticos y productos de belleza se benefician justamente de eso. Es lo que ellos quieren.

Personalmente, muchos de los chicos que conozco yo frecuentan en los gimnasios o se musculan en casa. Sí que es verdad que tienen que hacer ejercicio para estar bien de salud, pero la mayor parte del porqué hacen los chicos ejercicio es para poder lucir un cuerpo más atractivo, generalizando.
Un cuerpo igual que el de los anuncios de Giorgio Armanni, un cuerpo que las chicas consideran atractivo, un cuerpo que refleja nuestra respuesta a los estereotipos de la sociedad y a nuestra voluntad de ser aceptados, un cuerpo que refleja el hecho de no aceptarnos tal y como somos y el hecho de querer ser como los famosos del cine. Un cuerpo que refleja nuestro engaño.
Gracias por leer.

Lo que posees acabará poseyéndote

El otro día vi una película por segunda vez, una que me gusta especialmente (si
no no la habría vuelto a ver supongo). Se llama el Club de la Lucha, dirigida por David Fincher y basada a su vez en la novela homónima de Chuck Palahniuk. Aparecen estrellas del cine tales como Edward Norton, Brad Pitt y Helena Bonham Carter. Trata sobre un hombre que lleva una vida de lo más normal, ligada al consumismo, y que padece de insomnio.Logra curarlo liberando sus emociones en grupos de ayuda para enfermedades. Cuando ve que una mujer asiste de manera farsante igual que hace él, el insomnio vuelve. Entonces conoce a Tyler, otro hombre que lleva una vida libre y autosuficiente, contraria a la del protagonista. Después de perder su piso en una explosión el protagonista va a vivir con Tyler, y empieza a vivir como él. Juntos crean el club de la lucha, donde todo tipo de hombres van a liberar sus emociones más agresivas y donde todos adoptan una filosofía
común. No sigo por no haceros spoiler del final (muy bueno, por cierto).


Y, ¿por qué os estoy contando esto? ¿Qué tiene que ver con el título de la entrada?
Hay una escena, donde el protagonista y Tyler están sentados en un bar, en la cual el protagonsita expresa su tristeza tras haber perdido todos los objetos de su piso. Entonces Tyler dice: "lo que posees acabará poseyéndote". Se trata de una frase anti materialista y anti consumista que rompe con los esquemas preestablecidos de la sociedad de hoy en día. Porque nosotros no nos damos cuenta, pero tenemos una necesidad oculta en nosotros de tener objetos, y un extraño aprecio muy natural a dichos objetos. Es un aprecio diferente al que sentimos cuando algo nos transmite recuerdos o al que notamos cuando alguien nos da un regalo. Es el conformismo provocado por un nivel de vida alto, provocado por todos los objetos que tenemos en nuestra posesión, provocado por todo el dinero gastado en dichos objetos y el que aún no hemos usado.
La sociedad actual, generalizando, tiene una meta: tener. Algunos países y algunas minorías de personas tienen la meta que yo considero correcta: ser. Ser y ser feliz. Porque hay una idea errónea basada en que cuanto más tenemos más felices somos. Y esto es incorrecto, y lo demuestro remarcando el hecho de que muchas personas de países en vías de desarrollo son más felices que gente que vive en mansiones a lo alto de las colinas de Hollywood Hills. Esta necesidad de comprar, este consumismo, no existe así porque sí. Existe porque unas pocas personas (en comparación con el total en todo el mundo) explotan a las demás y se benefician del dinero de la población. Quieren que compremos porque ese dinero llegará de manera indirecta a ellos. Ellos están en lo alto del capitalismo y les favorece nuestras intenciones consumistas. Se trata de una manipulación de la mente, hecha a base de influencias instauradas durante nuestra infancia. Aunque ya hablaré en otra entrada de ello, la frase que habéis leído (supongo) en el título de la entrada se refiere totalmente a esto.
Imaginad por un momento que todos vuestros objetos desaparecen en medio de una explosión como le pasa al protagonista del Club de la Lucha. Nos sentiríamos tristes, es verdad, pero porque estamos acostumbrados a una forma de vida basada en el consumismo. Y no culpo a nadie, yo mismo vivo en medio de cosas. Pero debemos tener claro la prioridad y lo que realmente es importante: la felicidad y la igualtad de todos. No debemos olvidar que mientras nosotros vivimos con un gran número de objetos hay gente en el mundo que apenas puede permitirse un bocado de carne.
 Yo mismo puede que sea un hipócrita por estar escribiendo esto en lugar de ir a países más pobres a ayudar (en algún momento u otro espero tener la oportunidad de hacerlo) pero espero que gracias a estas frondosas líneas pueda convencer a vosotros lectores de qué es lo justo y lo que no, de lo que importa en la vida y de las maneras como podemos mejorar el mundo. Todos juntos.