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jueves, 23 de marzo de 2017

Remedios para la resaca



He decidido que este blog podría tener más matices sobre algunos de mis conocimientos que pueden ser útiles para la gente.
En este caso, para la gente a la que le gusta salir de marcha.

¿Qué hacer contra la 

Creo que esto puede resultar (muy) útil a todos aquellos que bebieron demasiado durante una noche de fiesta. Aquellos que al principio de la noche pensaron: Hoy no beberé casi nada, que mañana tengo que hacer cosas. 
Conforme va pasando la noche, viene un amigo y te invita a una copa. Y luego a dos. Y tú dices Bueno va, esta y ya está. 
Después ves a aquella chica o aquél chico que tanto te atrae. Aquél que cuesta tanto encontrarlo en una fiesta. Acabáis coincidiendo y terminas invitándole o él invitándote a un par más de copas. 
Una hora después, acabas perdiendo la noción de lo que te tomas. 

Te levantas la mañana siguiente con un dolor de cabeza espantoso y, lo peor, con la barriga como una lavadora. Lo primero que piensas: No debería haber bebido tanto. 

Ganas de vomitar, dolor de cabeza, dificultad para pensar, somnolencia, flatulencia, sequedad de la piel y la boca... 
Todos ellos son simptomas de la resaca que, a pesar de lo molestos que son, se pueden aliviar. 

ALIVIOS PARA LA RESACA: 

Antes de ir a dormir: 
  • Beber mucha agua. Muchísima. 
  • Comer. No mucho, pero algo.

Al levantarse: 
  • Beber más agua. El alcohol sobretodo deshidrata. El agua contrarrestará este efecto. El dolor de cabeza se debe sobretodo a que falta agua en el cerebro.
  • Comer más.  El dolor de barriga se intensifica con el hambre. 
  • Beber bebidas carbonatadas que tengan limón. El Sprite es perfecto. El limón revitaliza y el gas de las bebidas gaseosas dan una falsa sensación al estómago de estar lleno. 
  • Patata. El almidón reduce la cantidad de material a vomitar.
  • Manzana. Te despierta y te revitaliza. Además sirve para desayunar y como sustituto al café, el cual puede que no te sienta bien en estas situaciones.

Espero que les sirva. 
Y recuerden: el mejor remedio para la resaca es no pasarse de rosca la noche anterior!

miércoles, 9 de julio de 2014

El porqué de los hechos

A veces creo que todo tiene su porqué. Su motivo, su causa justificada, su excusa para haber ocurrido. Y ese motivo siempre lo vemos más tarde, puede que mucho más tarde de que ocurra el hecho en cuestión. Puede y solo puede, que algo ocurra por algún motivo, para dar alguna utilidad al receptor de lo ocurrido.

Al receptor le ocurre el hecho, y puede que maldiga el hecho de haber ocurrido el hecho o bien puede que se complazca con lo ocurrido. De todas formas, el hecho se hundirá en las mareas profundas del pasado y solo se verá desde la superficie con la memoria, durante un tiempo, hasta que se hunda hasta el fondo de las aguas de los tiempos.
Pero, cuando el nivel del agua haya subido y el receptor apenas dé importancia al hecho ocurrido anteriormente, ocurrirá la causa. La causa justificada del hecho, el porqué ocurrió, la excusa para haberse dejado ver en la superficie y haberse dejado observar mientras se hundía.
Y entonces el receptor lo verá. Verá el mensaje que el puede existente destino le ha transmitido. Verá porqué le ocurrió tal cosa.

Porque a veces no creo en el destino, pues la vida es un camino sin límites laterales, es una pradera en la que podemos ir por donde queramos. El camino se va formando detrás nuestro a medida que andamos. Así pues, si el camino por el que se supone que andaríamos y que estaría delante nuestro, el camino que seria en realidad el destino, no existe, sino que hay una pradera, entonces la afirmación de que no hay destino es correcta.

Pero otras veces el transcurso de los hechos me hace creer en el destino. Y cuando digo el transcurso de los hechos me refiero al fenómeno explicado anteriormente del hecho y su posterior porqué. Cuando te pasa algo malo y te pones triste, pero después ves que ese algo malo que te pasó te ha conducido indirectamente a lago bueno, a algo genial, y piensas que sino hubiese ocurrido aquél algo malo entonces el algo bueno tampoco hubiera ocurrido, ves porqué te ocurrió. Y crees en el destino.
Con esto también podemos interpretar nuestro papel en el mundo, que siempre tenemos uno. Y, también, que todo lo que nos pasa es porque nos tiene que pasar. En eso recae en realidad la definición de destino.

Aunque todo eso son teorías de momento incomprobables sobre la línea de la vida, el mar que cada vez se va haciendo más alto hasta que morimos y el mar para de crecer, el transcurso de los hechos; todos nosotros somos libres por suerte de creer en algo o no. Y por eso la fidelidad de muchas explicaciones filosóficas pueden ser cuestionadas, así como la verificación de lo que acabo de escribir.
Todo depende de vosotros, pero tampoco os agobiéis. Eso engloba algo de lo que pienso, pero tenéis que procurar vivir la vida al máximo sin preocuparos demasiado por esos aspectos. Exista o no el destino, tenéis que procurar ser y hacer ser felices.
Gracias por leer.